Los pacientes acuden a terapia porque no pueden o no saben cómo vivir. Su vida es insatisfactoria. Muchos vivien en el pasado, con sentimientos de tristeza o de culpa. Atrapados por experiencias traumáticas o por hábitos y conductas fosilizadas que se repiten automáticamente. Otros, sin embargo, viven en el futuro, angustiados por el miedo. Ansiosos y tensos intentando controlar un futuro incierto. El trabajo terapéutico se da en el presente. En el Aquí y en el Ahora. Traer al paciente al presente reduce su ansiedad y le permite ver la realidad tal y como es. Puede ser consciente de sus mecanismos neuróticos, de sus patrones de carácter aprendidos en el pasado. En la terapia el futuro no importa. Centrarse en él es una pérdida de tiempo. El pasado sí es más útil. Aprender a relacionarse con él es un buen inicio para construir una nueva vida. El pasado requiere mirarlo todo, aceptando todo como fue, sin querer cambiarlo, ni resistirse a lo que fue. Hay que ser humilde con el pasado. Pecamos de soberbia cuando pretendemos cambiar el pasado y a las personas que forman parte de ese pasado. EL PASADO FUE CÓMO TENÍA QUE SER. 

Mirar el pasado con una mirada amplia, acogiendo todo y a todos, con amor y agradecimiento. Sólo así podremos vivir el presente con fuerza y presencia.

 


 

EL TIEMPO Y EL HOMBRE

 

El tiempo existe porque

existe el hombre

por qué no aprender entonces

sólo a estar ahora,

enredarnos en el momento del breve fulgor

de nuestra respiración.     

                                       Carmen Téllez Fernández                                                                                                           

                                                                                                                                                                                                 

CLAUDIO NARANJO "¿Cómo alcanzar la sabiduría?" 

 https://youtu.be/ZWuzASz-SD8